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DE IOS A ANDROID: MI EXPERIENCIA

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Como algunos sabrán (o no), siempre había defendido los iPhone debido a su excelente funcionamiento pero, tras el desastre que supuso iOS 11 y la disminución del rendimiento de los dispositivos actualizados, habían despertado dudas acerca de si aún valía la pena tener un teléfono de esta marca. A pesar de ello, decidí darle un voto de confianza a Apple y renové mi dispositivo para… ser robado. Desgracias de la vida dado que jamás me habían hurtado un teléfono pero supongo que para todo hay una primera vez y al menos no me mataron en el proceso.

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Tras el enorme dolor de bolsillo (un iPhone 8 no es nada barato, justo compré uno de buena capacidad y no iba a comprar un móvil de cinco millones de pesos colombianos y menos aún de primera generación de una característica nueva), supuse que era hora de cambiar a Android, el famoso sistema de las g-apps aunque tras tanto tiempo, no tenía ni idea de cómo iba a aprender a utilizar uno.

¿Eh? ¿No se supone que es obvio?

En realidad no. Por más extraño que suene, lo último que conocía de Android eran las versiones 2.3.7 (Gingerbread) y 4.0 (Ice cream Sandwich), que todavía tenía Winamp y que utilicé con una nefasta tableta que quedó abandonada a su suerte en cuanto llego el iPad 2 de mi hermana (que aún funciona decentemente) y el iPhone 5s. ¿Y entonces cuál era mi teléfono anterior? Un vetusto Nokia 1112 y, luego de la avalancha de críticas por lo humilde del dispositivo, un Nokia Asha 311 con el que jugaba Angry Birds mientras amainaba la moda del Blackberry. Después me casé con iOS y nunca me interesó aprender a manejar un dispositivo de otra marca dado que el mío cumplía con lo que necesitaba sin inconveniente hasta que por cierto juego y bastantes años de uso, su batería y rendimiento empezó a mermar.

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Y así llegamos a 2018, donde al buscar un nuevo teléfono me encuentro con multitud de ofertas, marcas y presentaciones de un sistema operativo que me obligan a recurrir a consejos a diestra y siniestra. De ello destaco:

  • Sony: Antes solían hacer productos de calidad, ahora son más de lo mismo y no destacan en nada, quizás en el audio. Problemas con la garantía.
  • LG: El G4 fue muy bueno, el G5 olvidable, las gamas medias un asco y el G6, más o menos. Tampoco destacan en nada a pesar de tener mucho de todo. Una lástima pues se nota el esfuerzo en mi opinión.
  • Samsung: El Android más cercano al iPhone en cuanto a rendimiento y considerado incluso mejor en varios aspectos. Además sus precios caen tras meses de lanzamiento así que puedes adquirir un buen equipo por un precio razonable.
  • Motorola /Lenovo: Era bueno en la época en que sacaron los primeros Moto G y sus gamas altas pero bajaron la calidad y la cámara desmejoró. A pesar de ello es un Android más puro, de alto rendimiento y buenas funcionalidades.
  • Huawei: Teléfonos buenos con una capa de personalización muy iOS pero programados para fallar tras un año de uso. Mala cámara. Hay de todos los precios y el Lite es un teléfono gama alta descafeinado que no vale el gasto.
  • Asus: Funciona pero tampoco destaca en nada.
  • Xiaomi: No venden las gamas altas, supongo que para no quitar ventas a los gamas altas de otras marcas. Utilicé uno de demostración y se me hizo insoportablemente lento además de tener que presionar más fuerte de lo acostumbrado para detectar una pulsación.
  • Pixel, Nexus, HTC: ¿Eso existe?

Si antes estaba confundida, ahora era peor. De Android conocía su fragmentación, sus problemas de seguridad, la facilidad para personalizarlo, sus fanáticos obsesionados con la manzana y ahora parecía que incluso dependía de la marca el que fuere una buena experiencia o un calvario. Tras mucho pensar, decidí optar por una promoción e ir por el Moto Z2 Play, un dispositivo que, si bien no era un teléfono gama alta, cumplía con lo básico y traía de serie un accesorio para aumentar la duración de la batería. No parecía mala decisión hasta que al llegar a la tienda, supe que habían incrementado el precio del producto y el Samsung Galaxy S8 estaba de promoción dada la inminente salida del S9 y su hermano mayor… Así las cosas, opté por el Samsung. Ambos estaban al mismo precio y el S8 sí era gama alta. No hay mucho más que decir.

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Oh precioso teléfono…

Si has llegado hasta aquí muchas gracias pero… ¿Y a qué voy con todo esto? A que una cosa es lo que te indican los usuarios cuando manejan sus dispositivos Android y otra muy distinta lo que te terminas encontrando. Para mi desgracia Android no es la panacea que sus fanáticos acérrimos quieren hacer creer aunque tampoco es un sistema operativo desdeñable. De hecho tiene sus cosas buenas y muy buenas y, no sé si se habrá hecho ya pero desde mi humilde experiencia quiero ilustrar los temas que me he ido encontrando por el camino de los que puede que tengan una solución sencilla pero que yo desconozca puesto que todavía estoy en este proceso de aprendizaje. Adicionalmente, debo aclarar que quizás algunas de las ventajas (y desventajas) que mencionaré no sean del propio Android sino de la capa de personalización de Samsung así que aquí vamos.

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1. Transferencia de información (El desembarco)

Aparte de un vendedor con muchísima paciencia, he de decir que el teléfono es hermoso y de apariencia elegante sin logos al frente (en mi caso compré el negro de medianoche - ¿Alguien dijo marketing?). Su caja tiene mucha semejanza con la del iPhone en su presentación solo que con más accesorios y un adaptador de carga rápida (y es rápida de verdad aunque espero que no impacte mucho la batería a futuro). Por el contrario los iPhone aún vienen con el mismo adaptador lento de siempre.

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Cargador del S8 vs cargador de iPhone (no ha cambiado desde el iPhone 5 y de eso ya muchos años)
Cargador del S8 vs cargador de iPhone (no ha cambiado desde el iPhone 5 y de eso ya muchos años)

Por otra parte, Samsung tiene una aplicación llamada Smart Switch a través de la cual puedes conectar los dos dispositivos y transferir información (contactos, música, fotos, aplicaciones y demás), lo cual facilita bastante la tarea, teniendo problemas sólo en las notas que no se pudieron copiar. Una vez terminado el proceso me encuentro con el primer problema: Hay aplicaciones que funcionaban perfecto en iOS pero en Android parecen tener problemas. Cuestión de desinstalar la aplicación y volverla a instalar desde la Play Store para que pudiese abrirla. El problema parecía resolverse… por ahora.

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2. Fundas y accesorios:

Para ser un teléfono con cierto tiempo en el mercado, me resultó sorprendentemente difícil conseguir accesorios. Empezando con el vidrio protector. Debido a su pantalla curva, no hubo vidrios así que le puse un plástico por ambos lados aparte de una funda negra. Se ve bonito pero desconfío de los plásticos. Además el equipo viene con buenos conectores aunque me decepcionaron un poco los audífonos. Aunque son de buena calidad, no están al mismo nivel de los Earpods con conector lightning de Apple. La diferencia no es tan acusada pero ahí está.

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3. ¿Por qué las aplicaciones no funcionan igual de bien?

Segundo día. Algunas de las aplicaciones que tenía en el iPhone no fueron transferidas de un dispositivo al otro así que entro a buscarlas en la Play Store. Mientras tanto, las actualizaciones de las app que hay y del propio teléfono se van descargando y ejecutando de forma automática. Aún no inserto la sim card así que no consumen datos pero no es algo que me agrade de a mucho. Así paso de Nougat a Oreo. Y finalmente, logro desactivar las actualizaciones automáticas. Aun así, hay aplicaciones que se actualizan sin pedir permiso (Facebook y compañía).

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Otro tema es en cuanto abro una de las aplicaciones. Aparecen todos los permisos que requiere y cuidado con no darle aceptar a alguno porque no deja usar la aplicación… Eso con iOS no pasa. Además, ¿por qué debo de darle permiso de ubicación a una simple app de música, o de micrófono o de lo que sea? Eso no debería afectar el funcionamiento en general pero sí ocurre. No siempre pero pasa. Si no aceptas todo, no tienes app. Adicionalmente, no hay mucha explicación del por qué requieren estos permisos así que me genera desconfianza. Aun así decido probar.

Y oh sorpresa, no funcionan igual. Su estructura no se parece a la de iOS, más pulida y homogénea. Aparte, no es la regla pero tienen errores, consumo excesivo de memoria, repentinas subidas y bajadas de volumen en el caso de la app de Claro música, ubicación distinta de los ajustes y demás. Cosas que en iOS no ocurren. Si hay un error, lo reportas y si se trata de un desarrollador responsable, el problema se soluciona y sigues usando su app sin problema. Acá parece no haber respuestas oportunas puesto que leyendo las reseñas, los errores presentados no son nuevos. En este punto no entiendo cómo es que la misma aplicación puede tener resultados tan distintos dependiendo del sistema operativo en que se utilice.

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Las diferencias entre un sistema operativo u otro se notan más en ciertas aplicaciones.
Las diferencias entre un sistema operativo u otro se notan más en ciertas aplicaciones.

Pero eso no parecía suficiente. Resulta que WhatsApp no trae la información histórica si cambias de sistema operativo lo cual considero una irresponsabilidad. Esto en Telegram no pasa por lo que sólo me queda la opción de gastar una ENORME cantidad de tiempo recolectando la información importante y transfiriendo una a una las conversaciones. Se supone que hay opciones de pago pero implican hacer muchas triquiñuelas y eso de los sistemas no se me da por desgracia.

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Otros temas fueron que la app por defecto de Google Play Music tiene una apariencia HORRIBLE por lo que termino instalando Samsung Music. Y en la app de teléfono mientras haces la llamada, se queda el historial de números que vas digitando a medida que avanza la conversación, lo cual es especialmente inseguro cuando te comunicas con una entidad financiera. Existe la opción de ocultar pero la misma no borra lo anteriormente digitado así que cuando oprimes un nuevo número aparece el historial de todos los que digitaste en la llamada.

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4. Adiós a los gestos

Opciones que aparecen al seleccionar texto en iOS y Android respectivamente.
Opciones que aparecen al seleccionar texto en iOS y Android respectivamente.
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Al ir probando las apps y curioseando por el teléfono me encuentro con que muchos de los gestos que ya eran tan naturales en iOS acá no existen. Un ejemplo claro lo observo en la app de internet (Samsung internet dado que es la única que tiene opción de instalar un bloqueador de anuncios al igual que en Safari hasta donde pude ver) donde no puedo deslizar hacia un lado u otro para ir hacia atrás o adelante en una página web. Para ello hay una serie de botones debajo. Tampoco está el modo lectura, el agitar para deshacer, la posibilidad de escribir en cursivas, un diccionario eficiente (este se demora mucho y sólo es un traductor) aunque se le añade el hecho de poder corregir una palabra sin tener que borrar la palabra completa pudiendo seleccionar cualquiera de sus letras (cosa complicada en iOS mas no imposible). Por cierto, el auto corrector da mucha batalla.

El dichoso diccionario en ambos sistemas.
El dichoso diccionario en ambos sistemas.
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Por tanto, hay que acostumbrarse a tres botones: el de las aplicaciones abiertas (las cuales a diferencia de iOS se quedan abiertas todo el tiempo consumiendo batería aunque parece que en el modo ahorro son cerradas tras cierto tiempo), el de la pantalla de inicio y el de atrás, en ese orden (aunque comentan que en otras marcas que manejan Android tienen un orden distinto lo cual no puedo confirmar). Esto provoca que sea más engorroso de utilizar con una sola mano, el táctil no responde igual de rápido ni suave y no es muy intuitivo que digamos. Al principio me equivoqué muchísimo en este aspecto).

5. El infierno de las notificaciones

Imagen: César Mejías.
Imagen: César Mejías.
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Por mucho el tema más molesto y que me afecta todavía. Las aplicaciones traen su set de notificaciones por defecto (en iOS te preguntan si deseas activarlas en cuanto abres el programa) y entiendo que te avisen cuando llegue un mensaje, miras el mismo, decides que no es urgente y sigues con tu vida. Se supone que ahí termina ¡PERO NO! Tiene que avisar de nuevo que tienes el maldito mensaje por leer, el mismo de antes. Esto es una pesadilla porque acá no hay un centro de notificaciones como en iOS donde se van almacenando todos esos recordatorios que no has atendido y te hace vibrar o sonar el teléfono cada cinco minutos para obligarte a revisarlo.

Es peor aun cuando estás en un entorno en el que no puedes usar el teléfono y vibra, y vibra y sigue vibrando... hasta que lo levantas y era sólo un pendiente… ¿En serio? (leánse todo tipo de improperios aquí) A este respecto, opté por silenciar las notificaciones y desactivar la vibración. Por otro lado, para configurar las notificaciones, hay que ir a cada una de las aplicaciones para ajustarlo y ni así. Sigue acordándote cada cinco minutos… Es exasperante en definitiva y aún no encuentro cómo resolverlo.

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6. Opciones, opciones y muchas más opciones:

Algo que sí puedo confirmar es que en Android hay opciones para todo. El problema aquí es que están organizadas de tal forma que resulta abrumador buscarlas y “cacharrearlas” por la cantidad de menús que tiene. Al no ser un sistema intuitivo, me he encontrado con muchas sorpresas con otros usuarios (que la verdad sea dicha, al principio no me prestaron casi ayuda en el sentido de enseñarme a utilizar mi dispositivo más sí atacaban mi anterior iPhone cada vez que podían) al notar que habían muchas opciones en sus teléfonos y detalles que incluso ellos con muchos años de experiencia desconocían o pasaban por alto con lo que concluí que muy poca gente aprovecha el potencial de su teléfono.  

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Por tanto me puse en la tarea de recorrer el menú de ajustes o a través de un error, darme cuenta que mi dispositivo tenía otra función que desconocía (ejemplo al oprimir en el escritorio y que ahí salen las opciones de personalización sin necesidad de acceder al menú de ajustes). Se lee bastante obvio mas no lo fue en mi caso. Así logro personalizar la cámara (es impresionante), hacer ajustes varios y tener los programas necesarios a la mano (quedé encantada con el Edge y sus muchas personalizaciones y el hecho de que haya un cajón de aplicaciones separado del escritorio).

Prueba de la cámara, personalización comentada antes y Samsung Edge.
Prueba de la cámara, personalización comentada antes y Samsung Edge.
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El único problema que he encontrado en este aspecto, es el hecho de que en Android debes hacer más pasos para todo y te toma más tiempo configurar el teléfono para tenerlo a punto a diferencia de iOS donde no hay que hacer mucho. En términos de productividad, a pesar de sus limitaciones, iOS aún tiene ventaja sobre Android.

Conclusiones:

Aunque aún sigo en el proceso de acostumbrarme y sacarle el jugo a este dispositivo, puedo decir lo siguiente:

  • No hagan caso de aquellos que dicen que iOS es basura por aquello de tener unas especificaciones menores a los gama alta de Android. A pesar de que este dispositivo tiene una batería mucho mayor, al tener un procesador que requiere más capacidad para mover las aplicaciones que iOS mueve con menos esfuerzo, la misma no dura tanto como debería y no hay una mejora visible en el rendimiento. Por cierto, en particular para el S8, el mismo no viene por defecto con la resolución de pantalla máxima (WQHD+ - 2960X1440), la cual impacta bastante en la vida de su batería. 
  • La memoria sí importa. Entre más, mejor. En Apple son muy tacaños en este aspecto. Se pueden mantener más aplicaciones abiertas incluyendo el zoom de la cámara sin que se recargue, lo cual se agradece y mucho.
  • El debate del puerto de auriculares no es algo que me haya afectado en demasía así que me es indiferente si el dispositivo lo tiene o no. Lo que realmente importa es la calidad del sonido. Ese no debería ser un punto de discusión entre los dos sistemas.
  • El adaptador del microusb al USB tipo C, me ha salvado varias veces dado que en mi entorno aún no hay muchos teléfonos con dicho conector por lo que habrá que esperar a que se estandarice por completo. Por cierto ese puerto es muy similar al Lightning y me ha encantado el tema de la carga rápida.
  • Parece que los desarrolladores pulen más las aplicaciones para iOS. Aunque, para mi sorpresa, las aplicaciones en Android se actualizan frecuentemente, no funcionan con la misma eficiencia (son nimiedades pero nimiedades que quitan tiempo), dándome dolores de cabeza y hay otras que sencillamente no están y tuve que buscar alternativas. A pesar de ello, muy pocas veces ha aparecido el error del cierre forzado de una aplicación.
  • ¿Lag en Android? Al menos no en los gama alta. Hasta donde le exigido el dispositivo ha cumplido sin problemas. Diferente es cuando voy a ejecutar juegos con el modo de ahorro o aplicaciones exigentes. Ahí se nota la limitación al procesador y obviamente toca deshabilitarlo. Para ello hay modos de alto rendimiento.
  • La función de pantalla dividida para dos aplicaciones es muy útil y aprovecha la gran diagonal del dispositivo. Puedo escuchar en la aplicación de Youtube mientras voy leyendo un artículo de Gizmodo lo cual es imposible en iOS al menos en los móviles.
  • ¡Aleluya con el espacio! Mientras en iOS se va guardando la información para cada una de las aplicaciones con el consecuente consumo de espacio en el teléfono, en Android todo termina en un mismo lugar lo cual es inseguro para los virus mas es perfecto para no desperdiciar espacio en disco. Además hay opción de almacenamiento adicional que es muy útil.
  • Vivir sin Google en un dispositivo Android es imposible pero puedes limitarle los permisos hasta cierto punto.
  • Android a pesar de todo lo que ha mejorado (y es bastante para ser honestos) sigue sin ser intuitivo por desgracia. Aún me confundo con tantas opciones y menús. Además ciertas personalizaciones requieren de permisos de superusuario o instalación de programas adicionales lo cual pone en riesgo la seguridad del dispositivo. Y las funciones adicionales dependen del fabricante. Por ejemplo el móvil de mi hermana (Lenovo K6) tiene la opción de grabar llamadas, incluida dentro del aplicativo correspondiente mientras el S8 no la tiene y hay que instalarla aparte.  
  • Hay opciones útiles que están solo en iOS y que echo de menos en Android como las que mencioné a lo largo de este artículo. ¿No se suponía que iOS copiaba de Android? En mi humilde opinión, percibo exactamente lo contrario...
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No siendo más, queda abierta la discusión (ojalá de forma educada y con argumentos), para que todos tengamos la oportunidad de debatir los pro y los contra de los respectivos sistemas operativos (y marcas) móviles que usamos a diario porque la idea es aprender.

Un saludo =D.

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